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martes, 21 de noviembre de 2017

La Generación del Fascismo Cotidiano

Nietzsche hace más de un siglo cuando anunciaba el advenimiento del nihilismo, y el proceso del devenir fascista de nuestra sociedad lo está confirmando, en este experimento colectivo propiciado por las clases dominantes en esta fase en la que se quiere introducir a la sociedad argentina de pleno en el estado mundial del reinado del terror y la crueldad de la que hablaba Nietzsche. El neoliberalismo avanza en todo el planeta, de manera salvaje, y es mucho más que un modelo económico, se está instalando como un modo de vivir, como un modo de sociedad, se ha instalado como una verdad, se ha transformado en el "sentido común": es la verdad del individualismo, del "darwinismo social", es la verdad de la "meritocracia", de que cada uno se las arregla por sus propios medios, lucha por sí mismo y tiene que lograr el éxito, y ese éxito puede ser a costa de los demás. Es la política del miedo, donde el relato oficial debe ser impreso a sangre y fuego, por las buenas o por las malas, por el experimento del marketing o por la fuerza del garrote. El neoliberalismo en última instancia hoy día en lo que se ha convertido es en un darwinismo social en el que el más fuerte, el más hijo de puta, el que muestra mayor capacidad de joder al otro, es el que gana porque tiene "méritos" para ello. He ahí la verdad de la "meritocracia" o la política del hijo de puta. He ahí el corazón del nuevo fascismo de mercado.

Hoy se trata de que todos acomodan su parcela a los dictados del capital financiero internacional. Un capital especulador que se va concentrando mundialmente. De esta suerte, hasta el Estado nacional requiere para sobrevivir del crédito y el préstamo. Todos mendigan la inversión y dan garantías para que la banca se haga cargo de las decisiones finales. Está llegando el tiempo en que las mismas compañías, así como los campos y las ciudades, serán propiedad indiscutible de la banca. Está llegando el tiempo del Paraestado, un tiempo en el que el antiguo orden debe ser aniquilado.
Parejamente, la vieja solidaridad se evapora. En definitiva, se trata de la desintegración del tejido social y del advenimiento de millones de seres humanos desconectados e indiferentes entre sí a pesar de las penurias generales. El gran capital domina no solo la objetividad gracias al control de los medios de producción, sino la subjetividad gracias al control de los medios de comunicación e información. En estas condiciones, puede disponer a gusto de los recursos materiales y sociales convirtiendo en irrecuperable a la naturaleza y descartando progresivamente al ser humano. Para ello cuenta con la tecnología suficiente. Y, así como ha vaciado a las empresas y a los estados, ha vaciado a la Ciencia de sentido convirtiéndola en tecnología para la miseria, la destrucción y la desocupación.
Los humanistas no necesitan abundar en argumentación cuando enfatizan que hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo.
El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. (...) A medida que las fuerzas que moviliza el gran capital van asfixiando a los pueblos, surgen posturas incoherentes que comienzan a fortalecerse al explotar ese malestar canalizándolo hacia falsos culpables. En la base de estos neofascismos está una profunda negación de los valores humanos. (...) Los humanistas no queremos un Estado centralizado, ni un Para-Estado que lo reemplace. Los humanistas no queremos ejércitos policíacos, ni bandas armadas que los sustituyan. Pero entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de hoy se ha levantado un muro. Ha llegado, pues, el momento de derribarlo. Para ello es necesaria la unión de todos los Humanistas del mundo
Documento Humanista - 1993

Nihilismo, neoliberalismo, gente común convertidos en buchones, violencia policial, neofascismo, consolidación del régimen neoliberal, achicamiento del Estado de Derecho, la pérdida de la libertad de expresión y la persecución de opositores: el "pensamiento" del no-pensar inyecta el terror y la crueldad en la vida cotidiana, producto del envilecimiento de los vínculos sociales.

Dejar a los jubilados sin remedios o cortarle las pensiones a los discapacitados son acciones de mala leche, es la misteriosa venganza de los privilegiados y para peor es avalado por la mayor parte de la sociedad. Es una dimensión de crueldad que me parece no se ha da muy frecuentemente, no sé si el bueno del Führer le hubiese quitado la pensión a un niño paralítico, al menos no a un niño paralítico alemán. Parece que los pobres somos los judíos del nuevo experimento neoliberal. Eso es lo que se viene, lo que está después de la puntita. Así está la sociedad argentina viviendo en una nube de pedo, que ya no se anima a usar el aire acondicionado pero que está llena de orgullo, no sabemos muy bien de qué.
Esta auto-degradación lleva a que amplios sectores medios y medios bajos, a pesar de sufrir las consecuencias del ajuste y el verdugueo social, se entreguen a una crueldad que fomenta su propia ruina. Repito, porque la pregunta hay que instalarla: ¿Cómo se da este devenir imperceptible de las prácticas fascistas? ¿Cuándo nos "olvidamos" de la atmósfera cotidiana de la dictadura?.

Hoy la persecución política es cotidiana, el cepo mediático y judicial es la norma y la vulneración de los principios democráticos está naturalizada. Hasta pareciera que somos pocos los qque queremos vivir en una democracia donde se escuchen todas las voces y se salvaguarden los derechos de todos, todos parecemos estar en libertad condicional, y vemos extenderse los procedimientos judiciales irregulares contra opositores políticos y contra reclamos sociales legítimos. Impunemente, incluso con "naturalidad" aceptamos la violencia creciente, el odio irracional. Otra vez volvemos a la imagen de Orwell y su "1984", ese Estado opresor que fomenta la delación entre pares y los "Minutos de Odio" tan parecidos a las pantallas de TN, disculpen por la insistencia, pero los parecidos son evidentes, salvo que en la Argentina la opresión viene disfrazada con globitos de colores y el marketing político de Durán Barba.

Todo tiende al envilecimiento colectivo: volver a los sádicos más sádicos, a los imbéciles más imbéciles y a los valientes tratar de infundirles cobardía mientras un grupo de empresarios toma por asalto al Estado. Ante semejante poder, los ciudadanos deben ser adormecidos, no pueden ni deben ser informados (ahora echaron a Victor Hugo y C5N es parte del régimen: ya no quedan voces disidentes). Y si se atreven a levantar la voz, está Gendarmería dispuesta a todo, sino pregúntenle a Santiago Maldonado.

Definitivamente, el macrismo es un experimento marketinero que apuesta a que aflore lo peor de una comunidad. La elección de dejarnos llevar por las bestias o actuamos civilizadamente es sólo nuestra. Hasta ahora, ganan las bestias, y por lejos.






Para el fraile dominico brasileño Frei Betto, teólogo de la liberación, una de las causas principales de los retrocesos en gobiernos de América Latina es el descuido de los gobiernos progresistas en la formación ideológica de la sociedad, descuidando la organización popular, el trabajo de educación ideológico, no se politizó a la nación, no se hizo el trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar autos o pasar vacaciones en el exterior.: "No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista".
En su opinión, hay un proceso regresivo porque no se ha desarrollado una política sostenible, no hay una reforma estructural, agrarias, tributarias, presidenciales, políticas. "Encauzamos una política buena pero cosmética, carente de raíz, sin fundamentos para su sustentabilidad. El consumismo y la corrupción están matando la utopía en pueblos de nuestra América, como Argentina y otros, porque la gente no tiene perspectivas de sentido altruista, solidario, revolucionario, de la vida, se va hacia el consumismo, y eso afecta toda perspectiva socialista y cristiana, que es desarrollar en la gente valores solidarios. La solidaridad es el valor mayor tanto del socialismo como del cristianismo".
Agregó que la educación para el amor, para la solidaridad, es un proceso que hay que desarrollar pedagógicamente, y como eso no se cuidó desde un primer momento, ahora se afrontan las consecuencias.
Frei Betto enfatiza que no es fácil vivir en un mundo en el que el neoliberalismo proclama que la utopía está muerta, que la historia ha terminado, que no hay esperanza ni futuro, que el mundo siempre va a ser capitalista, que siempre va a haber pobres, miserables, y ricos, y que, como en la naturaleza, siempre va a haber día y noche y eso no se puede cambiar. El socialismo ha cometido el error de socializar los bienes materiales, y no socializó suficientemente los bienes espirituales, porque un pequeño grupo podía tener sueños de cosas distintas que se podían hacer, y los demás los han tenido que aceptar. El capitalismo lo hizo al revés, socializó los sueños para privatizar los bienes materiales... Y ahí llega el sufrimiento de los jóvenes que ponen en su vida cuatro cosas: dinero, fama, poder y belleza, y cuando no alcanzan ninguno de esos parámetros van siempre a los ansiolíticos, las drogas, viene la frustración de los falsos valores, la cual viene siempre desde donde hemos puesto nuestra expectativa.

Como ejemplo de todo lo dicho, les dejo este comunicado de unos pibes de secundaria de un colegio de Turdera:

Repudiamos la violencia institucional ejercida por las fuerzas de seguridad en Lomas de Zamora hacia compañeros del segundo año de secundaria de la E.E.S.T. N 5.
El 16 de noviembre algunos estudiantes de nuestra escuela se encontraban en la plaza San Martín de Turdera esperando el horario de ingreso a educación física. Una mujer dirigió una queja a la policía porque uno de los compañeros pasó cerca de ella con su bicicleta y por esto llegaron efectivos de las policía local y bonaerense.
Ante el intimidamiento de los efectivos hacia nuestros compañeros, ambos se alejaron de la plaza por miedo a que les saquen sus bicicletas o les hagan algún daño, después de los casos de abuso policial que se dieron en el distrito. Luego la policía comienza a perseguir a uno de los pibes, hasta que uno de los uniformados lo golpea con la puerta del patrullero produciéndole una caída y un fuerte golpe en la cabeza. Los efectivos obligan al compañero a decirles su número de documento y este argumenta que no lo recuerda entonces los policías comienzan a golpearle en la cabeza.
Mientras tanto, el otro compañero vuelve a la plaza porque sus amigos tenían sus pertenencias y cuando llega al lugar la Policía lo pone contra un árbol y comienzan a hostigarlo verbalmente con prepotencia y amenazas. Entre dos policías lo agarran poniéndolo contra un árbol y luego tirándolo al piso, doblando sus brazos por la fuerza, sujetándoles las piernas, colocándole la rodilla en la espalda y poniendo las esposas como si fuese un delincuente. Nuestro compañero, tirado en el piso, comenzó a argumentar que es menor de edad y que no pueden llevarlo detenido pero a ninguno de los policías le importó y lo metieron a un patrullero de la bonaerense para llevarlo a la comisaría.
Como hicimos en todas las ocasiones en donde la violencia institucional y el abuso de poder nos golpeó, hoy repudiamos fervientemente el hecho aberrante que llevó a cabo la policía bonaerense y local, y exigimos que el Estado tome cartas en el asunto. El abuso policial corresponde a una forma de concebir a lxs pibxs y a la juventud, no como sujetos de derechos sino como delincuentes.
Comunicado del Centro de Estudiantes de la Técnica 5






2 comentarios:

  1. el neoliberalismo es un movimiento capitalista, el fascismo un movimiento anti capitalista, no entiendo por que tratás de hacer una conexión con dos sistemas incompatibles.

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    1. Unknown: te estás basando en teorías y no ves lo que está sucediendo en la práctica: la nueva versión del capitalismo (mal llamano neoliberalismo pero quizás sea mejor definirlo como capitalismo facho por su generación de odio como su motor de dinamismo social, donde Trump y el Felino Macri son exponentes claros) es en sí anti-capitalista tradicional ya que en su afán de concentración de riqueza en pocas manos deteriora los principios del capitalismo al coartar las capacidades de consumo de amplias mayorías (que sumado a las órdenes del marketing que dice que uno es lo que tiene, produce violencia psicológica, delincuencia y desesperación porque se hace cualquier cosa y se pisa a cualquiera para la obtención de bienes materiales). En esa vorágine de violencia y odio, ante el deterioro y depresión del capitalismo la salida "natural" es el fascismo puro y duro. Se siembra lo que se cosecha. Fijate lo que sucede en Europa y el avance de los grupos fascistas principalmente en Ucrania, Grecia, Francia, Hungría pero tambièn en prácticamente todos los países. Es como la siguiente fase del capitalismo-facho, simplemente se convierte en facho a secas.

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